jueves, 2 de junio de 2011

QUE ES LA OBESIDAD?






Hasta no hace mucho tiempo se creía que la causa principal de la Obesidad era el comer demasiado. Sin embargo si la gula y un abuso de comida fueran los únicos factores asociados con el aumento de la grasa corporal, la manera más fácil de reducirla sería disminuir la cantidad de comida consumida. Por supuesto que si fuera así de sencillo se eliminaría pronto esta enfermedad.
Evidentemente operan otros factores tales como influencias genéticas, ambientales y sociales. Las investigaciones también sugieren que diferencias en los factores específicos tales como hábitos alimentarios, el ambiente, el empaquetado de comidas, el esquema corporal, la termogénesis, la temperatura basal, los niveles de ciertas enzimas, pueden predisponer a una persona a ganar peso. Sin embargo es difícil dividir las causas de la obesidad porque probablemente y seguramente coinciden más de una.

En resumen: La Obesidad es una enfermedad multicausal y compleja. Se caracteriza por el aumento de la cantidad de tejido adiposo, cuyas células pueden  acrecentarse en tamaño y/o en número. Dicho aumento es producido por un desequilibrio en el que el consumo de calorías excede al gasto de energía del organismo en un tiempo prolongado, todo esto se traduce en un aumento de peso.

Las causas


La complejidad de esta enfermedad radica en que la misma no posee una única causa, está determinada por los siguientes factores:
 
Factores Genéticos y Metabólicos.  
Son todos aquellos elementos que intervienen en la asimilación, almacenamiento y utilización de la energía proveniente de los alimentos. Entre ellos se encuentran los cambios hormonales y de sustancias que regulen el apetito, el metabolismo y el movimiento. Cada uno de nosotros nace con un peso que el cuerpo está fisiológicamente preparado para defender.

la Obesidad: 

Ø Una enfermedad crónica,
Ø Que evoluciona por "brotes",
Ø Que tiene en su componente físico el elemento más importante.

En los últimos años se ha avanzado siste­mática­mente en el conocimiento de este componente físico. Identi­ficaron genes vinculados a la obesi­dad; se aislaron sus­tancias que fun­cionan como mensajeros entre el tejido adiposo y un sector del cerebro llamado hi­potálamo. Estos mensajeros dan al cerebro  informa­ción perma­nentemente sobre las re­servas de tejido adiposo, y éste, a través de otras sustancias actúa so­bre los centros del apetito, del movi­miento y del metabo­lismo.
El hipotálamo ordena así sobre la manera que tiene el cuerpo de fun­cionar con su “adi­postato”. Esto signi­fica que cada orga­nismo tiene su peso “marcado” en un adipostato in­terno. Este es el encargado de defen­der el peso al que cada per­sona tiende a llegar. Si una persona adel­gaza ese adipostato registra el cam­bio y durante un tiempo, va a enviar señales con el ob­jeto de recuperar el peso perdido.
Esta es la causa por la cual la ten­dencia a la re­caída es la norma de esta enfermedad. Por ello, para con­trolarla hacen falta con­troles periódi­cos y continuados con el fin de con­solidar los cambios y mantener el nuevo peso.
¿Cómo sabe el hipotálamo?... o ¿cómo hace para regular la cantidad de grasa? ¿Qué parte del cuerpo le avisa cuál es la cantidad de grasa ade­cuada?
La grasa está distribuida por todo el orga­nismo, es un tejido que funciona como un órgano de secre­ción interna y como tal cum­ple muchísimas fun­ciones.
En el caso de la mujer, por ejemplo, tiene la fun­ción de produ­cir hormonas. La grasa podría de­cirse que fun­ciona como si fuera un ter­cer ovario, por lo que su ex­ceso puede aumentar las probabilidades de tener cán­cer de útero, de mama, de ovario, tipos de tumores que dependen de las hormo­nas.
La grasa tam­bién produce una sustancia llamada leptina. Esta hormona -leptina- es la que le informa al hipotálamo como están los depó­sitos de grasa corpo­ral. Si aumentaron porque la persona co­mió mu­cho, se fue de vacaciones, fue a fiestas, asa­dos, o comió sin pa­rar durante el fin de se­mana, la grasa corporal envía mayor cantidad de lep­tina al hipotálamo, porque hay más grasa para su producción.

El hipotálamo en­tiende que tiene que parar de incorpo­rar energía. ¿Qué hace?
è       Baja el apetito
è       Aumenta el nivel de movimiento (hace que el cuerpo se mueva un poco más)
La per­sona que no tiene tendencia a engor­dar, co­mió desde el jueves hasta el do­mingo sin cuidarse y después, sin adver­tirlo, el lunes y martes se acomoda, come menos. La grasa le indicó al hi­potálamo como tenía que funcionar.
En cambio en el obeso por alguna razón, que se desconoce toda­vía, la grasa produce leptina, pero:

o          puede ser que sea una leptina de menos cali­dad
o          quizás la atacan anticuerpos en algún mo­mento de su circulación
o          quizás llega al hipotálamo y este es in­sen­sible a su mensaje, no lo interpreta
o          se podría decir que el hipotálamo está adorme­cido.

Decir esto no significa que en el caso del obeso haya poca leptina, sino que puede tener mucha, pero el hi­potálamo no reacciona.
Como el mensaje de la leptina no le llega al hipo­tálamo éste cree que hay poca grasa y las ins­trucciones pue­den ser:

         hay que comer más, o
         hay que ahorrar energía, o
         no hay que quemar tanto, o
         hay que moverse un poco

Entonces se desarrolla la obe­sidad. Se cree que entre un 40 y 60% de los ca­sos esta deficiencia del hipotálamo depende de una causa gené­tica.
En algunos casos se puede conside­rar he­reditaria, cuando hay padre, madre, abue­los obesos.
Pero a ve­ces, no se trata de una carga gené­tica, cuando toda la familia es del­gada, pero tal vez hubo al­guna alte­ración genética.

Sobre ese gen alterado actúan, ade­más:
 
§          Una alimentación rica en grasas,


 
§          Una alimentación rica en azúcares,




Influyen también sobre el hipotálamo:
§          Las emociones
§          El estrés
§          El sedentarismo



Cabe señalar que en estas circuns­tancias no sig­nifica que el adipostato se rompió, ya que la per­sona no en­gorda hasta llegar a cual­quier peso, podría decirse que está parcial­mente defectuoso y hace que au­mente 10, 20, 40, 80 ó 100 kilos. No es que to­dos los obesos engordan indefinida­mente.
¿Cómo le da el hi­potá­lamo la orden de incrementar el ape­tito?
El neuropép­tido Y, es una sustancia química que actúa so­bre los centros del apetito. Su función es estimular el apetito y tiene tres funcio­nes que hacen a la obesi­dad:

¥       consumir menos energía
¥       comer más
¥       moverse menos


Cuando hay cantidades suficientes de lep­tina ésta inhibe al neuropéptido Y. Cuando no hay leptina o cuando el hipotá­lamo no es sensible a su ac­ción, el neuro­péptido Y  es segre­gado en mayor canti­dad.
Cuando el obeso baja de peso produce menos leptina. Al haber menos leptina se dispara la ac­ción del neu­ropéptido Y,  el resul­tado es que la per­sona tiene más apetito, lo que explica por­ qué se pro­ducen las recaídas.



"Existe un mandato biológico:
SERÁS OBESO... UN OBESO DE... TANTOS KILOS.

Como contrapartida de este mandato está la DECISIÓN
que puede neutralizar y vencer a ese mandato biológico,
si se la mantiene en forma sostenida y se busca la ayuda necesa­ria."
                                        

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